miércoles, marzo 29, 2006

Talking around

Now Playing

I'm giving up the ghost of love
And a shadow is cast on devotion
She is the one that I adore
Queen of my silent suffocation

Break this bittersweet spell on me
Lost in the arms of destiny
I won't give up I'm possessed by her
I'm bearing a cross; she's turned into my curse

-Apocalyptica-


Hablando se entiende la gente, hablando se entiende lo que se siente.

Algunos escritores (como Jaime Sabines) se graban a sí mismos leyendo sus poemas. ¿Por qué? Sencillamente porque la palabra escrita no sólo debe tener sabor al leerla, sino que debe ser escrita pensando en cómo suena. Alan Menken menciona que la música es como un viaje (literalmente) a algún lugar, a veces muy específico.

¿Qué pasa cuando se unen estas dos artes? Se cierran los ojos y comprendes más profundamente lo que el escritor quiso decir con lo que escribió. Cuando se lee un escrito apropiadamente de alguna manera te transmite mucho más fielmente el mensaje. Si la pronunciación es muy buena, el formato de la letra importa poco, puede ser una prosa común (sin ofender a los prosistas) como un complejo soneto... lo importante sigue siendo el fondo... no la forma...

Pero, ¿A qué viene todo esto? Sencillo: Ella leyó algo que escribió y durante ese periodo me quedé completamente pasmado. No pude moverme ni abrir los ojos (y sí: estaba despierto). No entendí lo que era y supongo que las burdas explicaciones de arriba apenas son suficientes para entender el hechizo que sufre el cuerpo en casos así. ¿Qué es para tí?

Hablando... Alguien me dijo una vez que es mejor escribir primero lo que sientes y después leerlo en voz alta. Que así te evitas osos, que ordenas las ideas, que sientes más "puramente"... desde esta tribuna improvisada en cualquier lugar (gracias Harlan Ellison) proclamo que no es completamente cierto. Ha pasado un largo año fuera del blog y a pesar de que hoy también yo le leí y sigo sin entender nada... ¿Crees en esto?

Tal vez no deba entenderlo, sino sólo aceptar mi error...
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