viernes, diciembre 15, 2006

Teletón y fotos

Now Playing


In other words, please be true
-Frank Sinatra-


Primero que nada, pasó el Teletón. Como ya saben, yo detesto a Televisa y todas sus alimañas que son los primeros responsables de la educación que reciben nuestros niños, jóvenes y adultos (Sí, yo creo que en muchos casos es más fuerte aún que la familia, la escuela y el internet) Para mayores informes vean el post en Therror (Vía 4th Reich)

Como eso me revuelve mucho las tripas, pasamos a otro asunto.
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Hace rato comentaba en el blog de Mirai (osease 4th Reich, puesn) lo fregón que sería tener una cámara digital. Tengo una Mamiya muy bonita, que alcanza hasta 1000 en el obturador y un friego de lentes (center diffuse y cosas así) todo herencia ancestral; pero siempre es molesto andar cargándola y luego hasta da meyo andar por la calle con ella. Además una más pequeña e "instantánea" puede ayudarme mucho a capturar "ese" momento que tantas veces pasa y sólo queda en mi memoria de pez dorado.

El semestre pasado aprendí un poco de fotografía (en blanco y negro) en un curso de unas 8 horas semanales. De todo un poco: la fotografía y sus controles, manejo teórico y empírico de la cámara, uso de ampliadora, fotogramas, proceso de revelado de rollos (Sí, nosotros revelábamos los rollos ^^) un poco de coloreado, y otras técnicas sencillas. De ahí salió esta foto (que me llevó años para escanear bien) y varias más que iré subiendo, ya sea al Flickr o al DA, según ande el ánimo. De cualquier forma esta foto fue originalmente un error: La sombra sobre la mitad de mi cara no se suponía que iba siquiera a existir. El ligero desenfoque de mi cara con la guitarra enfocada tampoco debía haber ocurrido. Después de pasarla al papel, comencé a dibujarle líneas con un Cutter, como se me iba ocurriendo.

Al día siguiente el profe la aplaudió bastante.

Yo


¿Conclusión?
1. La cagada de uno parece el tesoro de otro.
2. Por momentos enojosamente largos tu vida se construye de metidas de pata y momentos atolondrados fallidos, uno tras otro.
3. Y después alguien te lo aplaude.

¿Lo ven? Tengo razones para pensar como el buen Sartre: que

Había aparecido por casualidad, existía como una piedra, como una planta, como un microbio. Mi vida crecía a la buena de Dios y en todas direcciones. A veces me enviaba vagas señales; otras veces sólo sentía un zumbido sin consecuencias.
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