lunes, agosto 16, 2010

Preguntas, preguntas, preguntas

Now Playing

(Instrumental) El aprendiz de Brujo

- Paul Dukas -
Hace unos minutos unos amigos comenzaron a pedir preguntas para ellos en el Formspring (bueno, yo también pido preguntas). Para conocer a alguien, no me gusta quedarme con las cosas básicas (¿color favorito? ¿banda favorita? Por favor, demasiado cliché). Cuando alguien amablemente les dice a los demás "Conózcanme a través de preguntas" prefiero hacer algo diferente, preguntas que me hablen de la persona en sí, y no de sus gustos.

Les doy un ejemplo. En algún taller al que asistí una vez nos pidieron "Dinos quién eres". Obviamente, un tipo normal como yo comienza a decir "Hola, soy Andrei y me dedico a blablabla". No había terminado esa frase cuando el ponente me dijo: "No. Éso es lo que haces, yo quiero saber quién eres".

¡Carajo! ¿Se dan cuenta? Comencé a hablar de mis gustos y de mis hobbies, pero la respuesta del ponente fue la misma. El ejercicio hablaba básicamente sobre cómo nos "vendemos" a los demás, presumiendo (a veces queriendo) todos los logros académicos, profesionales y demás. Pero eso no es la esencia de una persona. No nos dice quién eres tú.

Ahora bien, ¿recuerdan esa frase de Carl Sagan?

"We make our world significant by the courage of our questions and by the depth of our answers."

En serio, qué buena frase. Las preguntas son una herramienta poderosa. Nos dan un pequeño misterio que resolver de forma concreta. Para saber, sólo hace falta preguntar lo suficiente y trabajar por una respuesta. ¿Han ido a terapias? Buena parte de muchas terapias consiste en preguntas, en poner pequeños acertijos, en ir descubriendo la Realidad (con R mayúscula) en trozos fácilmente masticables.

Claro, eso de fácilmente puedo ponerlo entre comillas. Una vez estaba muy enojado y escribí una entrada en mi bitácora offline, la cual terminé con una pregunta sin responder. Cerré la libreta y me fui a dormir. Un par de semanas después, al volver a abrir la bitácora, lo primero que leo es una frase, escrita con plumón rojo:

¿A qué le tienes miedo?

¡Diablos! Me paralicé un momento y me dio un escalofrío. No estaba preparado para algo así. Mi yo del pasado me estaba reclamando directamente mi cobardía, a calzón quitado. Cerré la bitácora, pero la pregunta ya estaba implantada en mi cabeza y clamaba una respuesta.

No siempre es fácil, pero preguntar es necesario.

Preguntando se llega a Roma, ¿no?. Haz una pregunta estándar y recibirás una respuesta estándar (Me gusta el color negro y los Beatles). Haz una pregunta no-estándar y recibirás una pregunta no-estandarizada; es decir, una respuesta que sólo esa persona puede darte. Si te pregunto cómo harías un sandwich perfecto apelo a tu creatividad, a lo que estimula TU lengua, no la de los demás. Así llego a conocerte (o conocerme).

Tal vez no haya una sola respuesta a ¿Quién eres tú?. Nomás no damos con una definición exacta y precisa, pero eso no es lo que nos importa. Al preguntar no pretendemos saberlo todo. Preguntar es importante porque te mantiene en movimiento, siempre buscando algo más, siempre pensando algo más. La vida es eso: movimiento. Muévete como los demás, y vivirás como los demás. Muévete a tu ritmo y nadie te podrá igualar, y serás completamente tú.
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