domingo, octubre 24, 2010

Ficción

Now Playing

Dejame que te cuente limeño
Ay! Deja que te diga moreno mi pensamiento
A ver si asi despiertas del sueño, del sueño
que entretiene, moreno, tus sentimientos

- Opus Cuatro -

Afortunadamente, me he encontrado este año con muchas personas interesantes.

Les explico: por una parte está la gente completamente nueva. Conocer gente nueva siempre es algo bueno porque te muestra otra forma de ver la vida (porque, a fin de cuentas, nadie ve, escucha, siente como otra persona) y puedes imaginarte un poco más cómo es que funciona el cerebro que traes entre las orejas. Esa misma máquina pensante trabaja diferente en otro ser humano y al final produce resultados parecidos: todos vivimos y sobrevivimos más o menos igual ¿no?

La gente nueva puede ser gente con la que hablo en el micro o alguien que escribe en el mismo foro que yo y un día descubrimos que a los dos nos gustó mucho el mismo libro. Encuentras un potencial enorme y encuentras, ya coincidencias que no imaginabas, ya diferencias que te asombran. Si todo lo manejas bien, es una situación win-win. Un ideal.

Por otro lado están las personas que ya conozco de hace años, pero que por una u otra razón dejo de ver (ya saben, mudanzas y así) Crecemos y dejamos de ser como éramos al conocernos, en la prepa, en la secundaria. Sin embargo, queda ese lazo, ese nexo que alguna vez existió y de ahí se agarran para comenzar la discusión. Después se encuentran miles de coincidencias y miles de diferencias. Si ya había un poco de confianza, se dan consejos y puntos de vista (casi siempre opiniones radicales, pues estás hablando con alguien que ha vivido su vida, separada de la tuya, durante más de cinco, diez años)

Están las personas que veo a diario. Con ellas la relación es diferente, la tengo que mantener viva cada día, todos los dias. Yo le doy mucha importancia a los ritos de comunidad, de confianza con la gente que ves todos los días. Le doy importancia a construir una buena relación a través de saludarnos y despedirnos todos los días. Le doy importancia a platicar un poco, a conocernos un poco.

La gente que conozco se vuelve muy importante para mí, pues me ayuda a moldear parte de mi vida. La gente que no conozco se vuelve importante porque me enseña a comenzar cosas nuevas, me enseña sobre los pequeños proyectos que al final también se vuelven importantes. Divido mi vida con la gente que me rodea, y así espero que otros me den parte de su vida.

Ciclo sin fin. Situación win-win
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