miércoles, diciembre 22, 2010

Passionate

Now Playing

Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

- M. Benedetti y L. Favero -
De unos días para acá siento que he renacido, de cierta forma. Me he librado de tanto que no necesitaba y me doy cuenta de lo mucho que tengo.

Por ejemplo, la pasión (7. f. Apetito o afición vehemente a algo.). Cuando tu corazón o tu alma decide que le gusta algo (una cosa, todavía no hablo sobre una persona), hace todo lo posible por seguir ese camino. Ya sea el futbol, la astronomía, correr o cualquier cosa; en cuanto uno descubre una actividad que lo llena pocas cosas alcanzan la misma importancia dentro de uno.

Cuando decides practicar un instrumento, aprender sobre un tema, explorar lo que no conoces; cuando te nace del corazón hacerlo importa poco lo novato que uno sea en el tema. Lo importante es sólo convivir con eso que haces, con las personas que hacen lo mismo, hablar de tu pasión y expanderla. Demostrar al mundo (o a uno mismo) cuánto se puede llegar a amar a una cosa o actividad.

Cuando te gusta alguien es otra historia, muy diferente.

Cuando te gusta alguien, estás dispuesto/a aprender sobre otras cosas desconocidas, sobre otro ser tan complejo como tú. Todo adquiere un color diferente porque la vida se vuelve algo compartido, así que cuando estás con alguien se forma una nueva pasión compartida. Es algo que sólo tiene sentido cuando están los dos y que no vale nada cuando están separados. Ese apetito o afición del que hablaba al principio es hacia la otra persona, hacia la relación, hacia la vida compartida. Es más que una pasión, supera a una pasión porque es una afición hacia una persona, hacia una "cosa" inteligente, capaz de sentir, de juzgar, de errar, de perdonar. Hacia un humano.

Ahora sí, la historia por la que los traje aquí: Me di cuenta que una pasión ha superado a un amor. Durante mucho, mucho tiempo, la música me ha acompañado en forma de canciones, de guitarra, de piano, de audífonos, de discos... Me di cuenta que cada vez que algo no iba bien me refugiaba en la música: dejba que me envolviera, que me acariciara y que me diera fuerzas para volver a levantarme. Una y otra vez, no ha dejado de hacerlo.

Pero ¿no les parece un poco extraño? ¿No debería ser mi amor a una persona más grande que mi amor a la música?

Ayer fue un día muy bueno para mí, tanto que merecería un post completo para esas 24 horas. Les dejaré la versión resumida: Me levanté temprano, viajé, trabajé, pasé un día sorprendente con una persona increíble (ella sabe quién es y todavía no la mencionaré por aquí), recibí un paquete de OLL. Excelente.

Hoy en la mañana desperté con la cabeza muy despejada, tomé un cuaderno viejo y volví a usarlo para su propósito original: escribir letras que (espero) algún día se convertirán en canciones. Después escribí un cuento y después otro. ¿De dónde saqué tanta inspiración antes de las 8 de la mañana? Mi apuesta: vino de todo el día anterior.

El mundo aún puede girar, la inspiración aún existe, la pasión sigue viva. Todo lo que viví ayer me enseñó que aún tengo todo esto dentro de mí y que mientras más le de al mundo, más recibiré a cambio. Por ahora, mi pasión será la que me me mueva. Si puedes alimentar mi pasión, te recibiré con los brazos abiertos, dispuesto a aceptarte en mi vida desde hoy y para siempre. Si no, posiblemente no te haga mucho caso. Ciertamente no te odiaré.
Publicar un comentario