domingo, marzo 27, 2011

The selfish writer

Now Playing:

Now vanish before the holy beams
The gloomy shades of ancient night.
The first of days appears.
Now chaos ends, and order fair prevails.
Affrighted fly hell’s spirits black in throngs:
Down they sink in the deep abyss
To endless night.

- Franz Joseph Haydn -

Hace un par de semanas pasó algo que me molestó mucho. Básicamente me arrastraron a donde "podría ser útil, aportar opiniones valiosas, contenido interesante". No es que me moleste ser considerado como alguien que aporta algo valioso (de hecho para mí es halagador) pero la forma en que se dieron las cosas sí molesta.

Voy a ser un poco más específico: fui "invitado" a un grupo de Facebook en el que "Se promueve a los literarios 'Los Poetas Salvajes'..." a través de un Tumblr, una página de Facebook y una colección de links; y cuando digo "invitado" quiero decir "fui metido en el grupo e inundado de actualizaciones en el mail"

De acuerdo, no fui inundado, pero sí recibí mucho correo que no tenía nada que ver con mi situación, mi trabajo o mis proyectos. Después de un poquito de magia tecnológica me enteré de lo ocurrido y me puse a leer, a visitar links, a enterarme de qué va esta idea, este grupo. No les mentiré, me intrigó suficiente como para querer estar al pendiente.

Sin embargo eso no disminuyó mi enojo. Comencé a escribir este post y quería dejar aquí todo mi coraje por haber sido invitado a donde no quería ser invitado, participar de algo que no me interesaba ni estaba buscando y por tener que contribuir obligado, así sin más. Afortunadamente, no terminé este post hasta ahora, que puedo ver todo de forma un poco diferente después de calmarme.


Entiendo la dificultad de darse a conocer. Todos queremos ser reconocidos de una u otra forma, algunos necesitan más que otros, algunos necesitan el reconocimiento constante y otros, el esporádico. Cuando estás creando algo (música, ecuaciones, papeleo) para alguien más, es necesario darlo a conocer de una u otra forma, hacerle saber al mundo que creaste algo nuevo y que no vale mucho si no se comparte (es decir, si se regala o se vende o se comparte, etc.)

Para esto hay muchísimas plataformas, y el internet es un campo enorme para encontrar contenido nuevo, ideas nuevas, música nueva... creaciones que están naciendo y que piden ser escuchadas, comprendidas. No les citaré ejemplos porque seguro estoy que sabrán encontrar buenos lugares donde descubrir nueva música, nuevos libros, nuevos programas.

Sin embargo, eso no fue como yo lo vi hace un par de semanas cuando todo esto ocurrió. En ese momento estaba particularmente cargado de trabajo y no tenía la cabeza bien puesta para escribir ni criticar nada que no fuera estrictamente académico. Estaba muy irritable, del tipo "púdrete mundo feliz" y el que le pinta el dedo a todo aquel que camine feliz por ahí. Un Scrooge moderno, pero sin navidad.

Por ello me molestó todavía más la actitud con la que fui "recibido" en dicho grupo. Fui recibido, como les dije, como alguien que "ha tenido experiencia escribiendo y puede aportar opiniones valiosas" (como si escribir en un blog me hiciera un experto o algo así). Obviamente, en mi enojo veía todo pintado de negro y sentí que esperaban mis críticas u opiniones en el material que ahí se subía, quela invitación a dicho grupo presuponía la participación de mi parte.

Estaba enojado además porque asumían que no tenía nada más que hacer que estar leyendo poesía todo el santo día, cosa completamente falsa. Estaba enojado porque asumían que soy suficientemente listo como para poder dar críticas aceptables de la literatura de otros (y además estaba enojado porque, por cortesía, debía dar dicha crítica a huevo)

Tenía ganas de mandarlos a todos ellos muy lejos, a donde no tuviera que verlos ni leerlos ni saber de ellos. No me gustaba nada la sensación de que dieran por sentado que estaba disponible en ese momento (o en cualquier otro, para el caso) para leer.

Dar a alguien o a algo por sentado es un peligro ciertamente: te hace quitarle valor a esa persona o cosa, das por sentado que estará ahí cuando la necesitas y le hablas en cualquier momento esperando una respuesta. Asumir lo que alguien más cree, piensa o quiere es una invitación al desastre, te ayuda a hacer errores garrafales y a echar muchas cosas que requieren mucho trabajo (relaciones, trabajo, otras)

Pero hoy, después de calmarme un poco y no responder al primer instinto me doy cuenta de la otra cara de la moneda: no puedes ir por el mundo sin asumir nada. Una parte importante de confiar a alguien, de tener amigos, de hacer relaciones es asumir ciertas cosas. Es cierto que cuando tengo un problema urgente no voy a pregutarme cuál de mis amigos estará más desocupado como para poder ayudarme. Debo tener la confianza de que me ayudarán, asumir que podrán asistirme de una u otra forma.

¿Cómo sé si realmente me podrán ayudar? no lo sé, así de fácil.

Es cierto, no debemos asumir que alguien estará para toda situación, todo el tiempo. No debemos restarle valor a lo que otros hacen con su vida y sus creencias. Debemos siempre respetar que, por mucha amistad o amor que haya de por medio, la otra persona sigue siendo otra persona. No debemos aferrarnos y pensar que estará ahí invariablemente.

Todavía sigo en el grupo de Facebook y contribuyo de vez en cuando. Sigo algo enojado porque me sentí como "asumido", como alguien que es valorado únicamente por lo que "hago" y no por lo que "soy". Sin embargo, tengo que confesar que ni yo entiendo bien cuándo se debe confiar y asumir y cuándo no. Tal vez ésta sea otra enseñanza, al menos sobre paciencia. Por el momento, seguiré siendo un escritor egoísta.
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