jueves, junio 02, 2011

Citas, citas, citas

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¿Quién promete eternidad?

- Juan Pablo Villa -
Durante los años que te he conocido, siempre me has recordado una frase, siempre la misma. Hace unos pocos minutos la volví a leer en otro lugar, completamente diferente a lo que tú y yo compartimos.

No es una frase nueva para mí: viene de un libro que leí hace muchísimo tiempo. Tanto tiempo hace que olvidé de dónde proviene. Hace unos minutos recordé ese libro y te recordé a tí. Sin embargo, el contexto entero era diferente, me planteó una pregunta desde un nuevo punto de vista.

¿Cómo es que una misma frase puede plantearme dos preguntas? Una, la que tú me diste, me preguntaba sobre lo que hacías, sobre lo que hacíamos. La que me dio este papel me pregunta sobre lo que soy, lo que hago para mí, mi lugar en el universo.

Sé que estoy escribiendo "muy críptico" y lo hago a propósito, no quiero revelar la frase para no obtener una respuesta. Quiero reflexionar sobre lo que significa tener la misma frase que tú me diste y reinterpretarla sin tu contexto (o mejor dicho, sin tí como contexto)

Evidentemente el autor quería decir algo al escribir esa frase, pero ahora ha cobrado dos significados. ¿Qué pensaría el autor? ¿Estaría de acuerdo? ¿Cuál de los dos significados escogería, si es que escoge alguno?

Es una lástima: probablemente hemos malinterpretado a alguien que, ya muerto, no puede defenderse ni explicarnos su idea. ¿Cuántas otras citas no habremos malentendido? A lo mejor pensé que te quedaban perfectamente y te las di sin más, sin ponerme a pensar si realmente estaría expresando lo que esas letras querían expresar.

Supongo que nunca lo sabremos así como nunca podremos tener letras perfectas, porque nacen de nuestros corazones imperfectos. Siempre tendremos al error presente y escondido. Siempre podremos malinterpretar(nos) y siempre nos quedaremos con la duda. ¿Para qué te escribo, entonces?

Te escribo, sencillamente, porque sabes leer. Tengo fe en tí.
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