martes, junio 28, 2011

Plankter

Now Playing:

Yes, when this flesh and heart shall fail,
And mortal life shall cease;
I shall possess, within the veil,
A life of joy and peace.

- Celtic Woman -
Han sido días de vivir como plankter (el singular de Plancton). Echado al océano, soportando la cadena alimenticia desde el punto más bajo, en medio de miles idénticos a mí.

Han sido días de muchos éxitos, por otra parte. Terminé mi libro, Páginas y ahora sólo me falta registrarlo como mi propiedad intelectual. He aprendido tanto LaTeX en tan poco tiempo que ya casi reemplazo por completo al procesador de texto de Windows. Me aprendí de memoria la parte de piano de "Don't you remember?" en sólo un día (que por otra parte, leer esa letra me hizo más in/feliz e inspirado, pero ésa es otra historia)

Han sido días raros, pero aceptémoslo ¿Qué días no son raros? Tal vez si alguna vez viviera un día completamente normal, me suicidaría antes de media noche, para que pase algo. O me iría de viaje a la tierra de Nod, donde nadie me conociera, qué más da.

Han sido días de vivir a la expectativa. Sé que viene una noticia importante, pero no sé cuándo vendrá. Sé que debo hacer preparativos, pero muchos de ellos dependen de la noticia que estoy esperando. Sé que debo esperar, porque no me queda de otra.

Antoine de Saint-Exupéry escribió algo relacionado en El Principito:

If, for example, you come at four o'clock in the afternoon, then at three o'clock I shall begin to be happy. I shall feel happier and happier as the hour advances. At four o'clock, I shall already be worrying and jumping about. I shall show you how happy I am! But if you come at just any time, I shall never know at what hour my heart is to be ready to greet you... One must observe the proper rites..."

No sé cuándo llegará. Hoy estuve esperando todo el día por un solo correo e irónicamente ha sido el día más lleno de e-mails de todo el mes. Desde luego, ninguno de ellos era el que yo esperaba. ¿Qué me queda? Seguir esperando.

Es una delgada línea entre la fidelidad y la estupidez. Desgraciadamente nunca conoces la diferencia hasta que es muy tarde, de la misma forma que nunca sabes si ya se pasó tu parada del micro hasta que te despiertas. Antes de eso, vives en un limbo extraño entre la suavidad de tus sueños y los baches de la calle.Tu cuerpo entero se mueve violentamente y con riesgo de esguinces en el cuello, pero vives/sueñas que estás más o menos estable.

Inmóvil. Completamente pasivo.

Sin acción hasta que es demasiado tarde. Ése es mi miedo:
  1. Esperar algo que no pasará, o
  2. Esperar demasiado hasta que sea inútil y mi reacción sea inadecuada
Hasta entonces, a seguir esperando.
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