miércoles, febrero 22, 2012

Hoy no hay un post

Hoy no hay un post.

Usualmente en un post cuento acerca de las cosas que he pensado y medio masticado (en sentido figurado, claro está), ideas a medio razonar y algunas de mis creencias personales. Hoy no es así.

Una de las políticas de este blog es mantenerse lo más posible al margen de los acontecimientos per se de mi vida. ¿Por qué? En primer lugar, porque no considero que los acontecimientos de mi vida sean lo suficientemente diferentes, interesantes, extravagantes o útiles como para ponerlos por escrito. En segundo, porque afortunadamente para eso existen otros medios mucho más útiles y eficientes (Twitter, por ejemplo).

Hoy, sin embargo, quiero hacer una excepción. Tengo que poner en perspectiva ciertos acontecimientos de mi vida y para hacerlo sólo se me ocurre escribir; ya que estamos en éstas, creo que me hará bien publicarlo.

Hace tiempo, no importa cuánto, me intenpé desenamorar de alguien de una forma más bien estúpida (cortando toda comunicación). Si bien el plan fue ejecutado perfectamente, el resultado no fue nada favorable (como suele pasar con los planes estúpidos). Confundí algunos sentimientos y me infatué fuertemente con otra persona.

Esta infatuación me llevó a declarar un enamoramiento que no tenía lugar. Cierto, esa persona es una persona muy valiosa en muchos aspectos, pero mi súbita falta de comunicación y de un receptor me llevó a buscar a alguien más, un "efecto rebote" si quieren entenderlo así. Mis sentimientos me llevaron a creer que era lo correcto y, como con toda situación fuertemente sentimental, las emociones nublan sólo aquellas partes de la realidad objetiva que no corresponden con la realidad deseada.

Sin embargo, la vida seguía pasando allá afuera. Según lo que yo veía, había "ahuyentado" a esa persona por decirle lo que sentía por ella y me encontraba en un dilema: emprender la persecución o dejar todo por la paz. Desde mi punto de vista, esa persona me evitaba activamente y la causa era yo mismo. Me culpé por haber echado a perder lo que de otra forma habría sido una bonita amistad y pensé que lo mejor sería dejar todo como estaba.

Después de algunos meses, la cosa se ve diferente. Después de otras experiencias, otras preguntas y menos análisis innecesario, el panorama es otro y estoy muy seguro de que estuve equivocado todo ese tiempo. La evidencia reciente sugiere que sobreestimé los daños, subestimé mis capacidades y malentendí todos los mensajes que pude haber malinterpretado.

Aún no pido una disculpa como es debido, porque tiene que ser de frente, dando la cara y sin ocultar nada. Sin embargo, me preocupa cada vez más pensar en lo mucho que desvié el camino esa vez, a pesar de lo mucho que pensaba estar corrigiendo otro error. Yo estaba seguro de ir en camino a la solución sin darme cuenta que no hacía más que ir hacia otro error.

Pienso en los últimos planes que he hecho, en las decisiones que he tomado. Estoy resolviendo nuevos problemas, pero este alto me hace pensar si realmente estoy yendo hacia donde debería ir. Pienso que no es suficiente el sólo hacer, es necesario saber qué hacer y me temo que es una habilidad que todavía tengo que aprender por el camino largo.

Nadie dijo que esto de ser héroe sería fácil. De hecho, es bastante complicado; pero no tengo más opción que seguir adelante.

Para esa persona, considera esto como una primera disculpa y una explicación, que no excusa, detrás de mis actos. Gracias por tu ayuda incondicional.
Publicar un comentario