domingo, septiembre 23, 2012

El arte de observar

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I feel like I win when I lose...

- ABBA -- Waterloo -

Empty Theatre

Observar es un arte, igual que la música y la escultura y demás combinaciones contemporáneas. De acuerdo con la Britannica, el arte es:

... the use of skill and imagination in the creation of aesthetic objects, environments, or experiences that can be shared with others

Hay algo en cada uno de nosotros que puede reconocer la belleza, aún si no podemos definirla en términos exactos y precisos. Hablando en términos generales, podemos hablar de obras de arte que "todo el mundo" reconoce como estéticamente agradables, a la vista, al oído, incluso al olfato o a cualquier otro sentido y sus combinaciones (hay más de 5 sentidos, FYI). ¿Por qué ciertas cosas resuenan dentro de nosotros? Supongo que alguien más inteligente que yo ya se habrá preguntado lo mismo y debe de haberlo estudiado; yo en particular no lo sé.

Lo que sí sé es que observar es también un arte. Un arte que, temo, está desapareciendo alrededor mío. ¿Por qué? Primero lo primero, establecer mi punto principal.

Hace unos días me quedé asombrado viendo el video de un hombre que plancha una camisa. Si no les dijera nada más del video seguramente lo catalogarían como algo común y corriente porque, bueno, planchar una camisa no es nada del otro mundo, ¿o sí?

(Spoiler alert: Sí, es algo del otro mundo...)


...al igual que hornear pan, servir el té y cocinar con wok siempre y cuando se alcance un nivel de maestría digno de ser observado y apreciado.

Sin embargo, no escribo esto para recomendarles videos como éstos (aunque puedo recomendarles más). Vine a hablar sobre el acto de observar. Al cargar los videos que les enlacé arriba no tenía idea de cuánto bien me podían hacer. Estaba absorto por completo, me olvidé que estaba frente a una computadora y me quedé en completo silencio y sin moverme un milímetro para no perderme nada de la acción.

Cuando terminó todo, viví una paz muy extraña, como la que se siente después de besar a alguien. Todo estaba simplemente bien, no faltaba ni sobraba nada. Me dispuse a disfrutar de mi café hasta que me lo acabé y me dejé llevar. Recordé esa historia en la que Joshua Bell se puso a tocar en el subterráneo de Nueva York y nadie le hizo caso porque todos estaban muy apresurados.

La diferencia está en que Joshua Bell hacía algo que es tradicionalmente considerado como "arte", mientras que las personas que les mostré hace unos párrafos hacen algo que es considerado como banal, rutinario. ¿Por qué? ¿Simplemente, como dice la historia de Bell, porque uno es presentado en un teatro y los demás ocurren en cocinas?

Un par de días después de estas preguntas comí gorditas en un puesto al lado de unos 8 comensales más; todos ocupados en saborear sin ponernos a pensar en cuánto tiempo le llevó al dueño del local aprender a preparar sus ingredientes y su masa para poder entregar comida consistentemente sin descuidar cobrarle correctamente a cada uno. No sé mucho de gorditas, pero si algo he aprendido haciendo pan es que manejar masa no es fácil. Este hombre lo hacía tan bien que ni siquiera parecía poner atención.

¿Cuánta maestría hay ahí escondida como la de éstos hombres? Es cierto que un trabajo mediocre pasa desapercibido, pero ¿qué no un trabajo excelente puede ser invisible a veces? Nadie piensa en lo difícil que puede ser servir una mesa, a menos que el mesero cometa errores (y en ese caso, es más común que haya quejas más que nada); pero ¿y si el mesero es excelente en lo que hace? La comida es transportada, servida y retirada sin mayor ceremonia aparente, aunque el peso sobre la charola casi nunca está distribuida de forma bonita.

¿Cuánta maestría y genialidad anónimas hay allá afuera? Posiblemente mucha, simple y sencillamente porque no es observada, porque no sabemos o no queremos observar. Se nos olvida que las cosas no son como son nada más porque sí; hay mucho más detrás del telón de la vida ordinaria y la rutina, pero para conocerlo tenemos que pregutnarnos y para preguntar primero hay que observar.

Foto: Max Wolfe, usado bajo una licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)
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