miércoles, abril 17, 2013

Poker: la música en un individuo anormal

Now Playing:

Otro muerto, pero qué bonitos son
Calladitos, sin querer llevar razón

-- Mecano - Otro muerto --
Road

Anoche, al igual que muchas otras noches, me acosté para dormir aún sin sueño. Esto lo hago usualmente porque si espero a que me dé sueño de forma natural, me paso la noche leyendo o jugando Team Fortress 2. Apago la luz, me echo boca arriba sobre la cama y espero que mi cuerpo sepa lo que tiene que hacer. Espero con los ojos abiertos, aunque esté completamente oscuro para que venga el sueño; espero que mi biología me obligue suavemente a cerrar los ojos y perder la conciencia.

A veces pongo la radio para distraerme. Ahora ya no escucho tanta radio como cuando iba en la primaria/secundaria, más que nada porque las estaciones más populares están llenas de locutores con chistes sosos y las estaciones menos populares quedan ahogadas en mi único aparato que recibe radio FM (mi celular). Pero en la noche ya no hay locutores ni programas establecidos. En muchas estaciones a eso de las 11 de la noche comienza la programación de música + espacio de anuncios que a mí tanto me gusta. Algunas estaciones son mejores que otras en este aspecto: pasan unas 5 ó 6 canciones seguidas sin anuncios, el tiempo perfecto para que decida que ya fue suficiente y pueda cambiar de estación sin sentirme culpable.

Me hace daño tener musicales (de Broadway) en mi "iPod". En realidad no es un iPod, pero es más corto que escribir "reproductor portátil de música en formato digital". iPod es más corto que escribir el nombre completo y la nota aclaratoria de que el aparato en cuestión no fue hecho por Apple sino por Sony. Demasiadas explicaciones, regresemos al punto inicial: me hace daño tener musicales ahí adentro. Desde el punto de vista del meta-teatro musical, no tiene sentido alguno que la gente se lance a cantar a mitad de sus actividades diarias. Los soliloquios son aún más raros: ¿Quién ha visto a alguien que, para quejarse de un problema o lamentarse de su situación, se eche a cantar una tonada de alta dificultad técnica en lugar de, no sé, irse a tomar una copa o llorar en posición fetal en cama? Sin embargo, los musicales no son una representación factual de la vida cotidiana. Si quisiera ver algo "más realista" saco la cabeza por la ventana o me voy a dar un paseo. Los musicales fueron hechos por la misma razón que todas las obras de ficción que existieron antes que ellos: para presentar historias que, de alguna forma u otra, son extraordinarias. Las situaciones, los personajes, los conflictos y las (re)soluciones son algo muy distinto a lo que pasa en la realidad. ¿Por qué? No sé mucho de estos triques, pero sospecho que tenemos la necesidad de alcanzar esas fantasías extraordinarias y el musical es una forma más de intentar alcanzar esas realidades imposibles.

Me hace daño tener musicales en mi "iPod". Es muy chocante la diferencia entre lo que sea que está pasando allá afuera y lo que pasa en mis oídos-cerebro. Afuera llueve y tengo poco dinero, pero adentro estoy imaginando cómo sería "Jesus Christ Superstar" si estuviera ambientado en el siglo XXI (pista: los discípulos son hipsters; Anás y Caifás son algo así como empresarios de alto nivel). Por eso no funciono bien: me lleno la cabeza con ideas raras que no corresponden a "la realidad"; por eso me siento raro y alienado, y para huir a todo eso busco calmarme oyendo música, incluyendo musicales. Y el ciclo continúa.

Todo esto de dormir sin sueño, la radio FM, el absurdo deseable de los musicales y mi eterna situación de bicho raro me están pegando cada vez más duro. No sé si estoy solo, pero definitivamente me siento solo. No sé si la falta de comunicación con [ciertas personas] es normal y nunca la había notado, pero definitivamente la siento como una manta pesada que no deja respirar.

Es uno de esos momentos donde, literalmente, me levanto y digo en voz alta "Carajo, ¿para qué tanto problema? ¿Para qué me esfuerzo?". No vale la pena, o parece que no vale la pena.

Foto: Road por Dino Ahmad Ali, usada bajo una licencia Creative Commons attribution 2.0 Generic
Publicar un comentario