martes, julio 30, 2013

De indirectas y otras cosas que no debería escribir pero igual las escribo


Now Playing:

Cómo gasto papeles recordándote
cómo me haces hablar en el silencio
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me vea nunca contigo...

- Silvio Rodríguez -- Te doy una canción -

1. Los síntomas

Para los que me han leído desde hace años, sabrán que a menudo escribo indirectas por aquí. Sin embargo, desde hace un tiempo intento activamente no hacerlo, por varias razones. Principalmente, porque escribir indirectas tiene varios problemas en sí:
  1. Es decir cosas que debería decir de frente. Es cierto, algunas de esas indirectas son más bien banales, pero algunas no lo son y tienen un(a) destinatario(a) único(a).
  2. No buscan realmente un diálogo. Como parte del punto anterior, no aviento esas indirectas porque esté buscando un diálogo, sólo quiero decir algo sin tener que oír una réplica. Tal vez no estoy preparado para una respuesta desagradable.
  3. Son un ejemplo de "wishful thinking". Escribo indirectas porque en el fondo estoy esperando que el destinatario lea todo lo que pongo aquí. Eso es increíblemente egoísta de mi parte.
  4. A veces (99% de las veces) pienso que en realidad nadie me lee y las indirectas son una carnada, una forma fácil de "forzar" una situación en la que mi destinatario admite que me lee o admite, por omisión, que no lo hace. Lo más patético de este punto es que ni siquiera es lógicamente correcto (hay muchas otras posibilidades).
Comprender estos puntos me ha llevado años y hoy puedo decir mucho más fácilmente que antes que echar indirectas no es sano para el cuerpo ni para la mente. No construye relaciones, especula sobre la información que se tiene y que casi siempre es incompleta o incorrecta, crea paranoia, celos, inseguridad y/o ansiedad. Crea conflicto en lugar de destruirlo.

2. El problema

Sin embargo, una cosa es memorizar la lección y otra muy diferente es aprenderla. Claro, ahora sé que escribir indirectas (aquí y en cualquier lugar) no es nada bueno, pero aún no me deshago de las ganas de hacerlo de vez en cuando. ¿Por qué? No lo sé exactamente, pero sospecho que tiene que ver con las ganas de desahogarme.

"Desahogarse" es siempre algo sentimental, algo subjetivo. Es querernos librar de un mal sentimiento por vías que casi nunca son racionales: pláticas, alcohol, peleas, malos poemas, largas sesiones de música y lágrimas y muchos otros comportamientos. No digo que sea algo malo, pero creo que hay que tener mucho cuidado en cómo nos desahogamos. Los excesos son malos y rumiar demasiado tiempo un mal sentimiento puede causar daño permanente.

Creo que se puede ser irracional y creo que a veces es necesario ser irracional para dejar salir muchas cosas que lo "racional" no permite. Ejemplo: Penn Jilette (de su libro "God, no!")



En otras palabras: esos impulsos irracionales están ahí, son parte inherente de nuestra naturaleza humana y es bueno dejarlos salir de vez en cuando siempre y cuando no nos dejemos guiar por ellos.

3. La(s) paradoja(s)

Vamos a imaginar que hablo de una sola persona a quien le escribí muchas indirectas en este blog. En realidad es más de una y no todas las indirectas fueron escritas aquí y no todas las indirectas tenían un trasfondo romántico (en realidad, sólo una minoría eran así) pero voy a simplificar todo porque así es más fácil de escribir.

Muchas veces vi publicaciones en Facebook acerca de tal o cual aspecto de su vida: relaciones, la vida de una overachiever académica, los lugares a los que fue y lo que hace de su vida en general. Debo admitirlo: muchas veces estuve tentadísimo a comentar "Nobody gives a fuck" después de ver (según mi mente) por enésima ocasión el amanecer visto desde Playa Quiensabequé. Por mí podía haberla tomado desde Patolandia.

Justo antes de presionar "Enter" me daba cuenta de lo estúpido que era ese comentario y lo estúpido que me vería poniéndolo. Me frené, pero el pensamiento no se fue.

El gran problema con las ideas que no se van es que uno las mastica todas juntas y pasa por varias etapas, lo mismo que hace una vaca con su pasto. Al final uno tiene un montón de ideas masticadas y medio digeridas y que ya no se parecen nada a lo que eran en un principio.

Esto es un problema porque enmascara las malas ideas. Cuando ese proceso sólo tiene ideas buenas o potencialmente buenas, el resultado es pasable en el peor de los casos y brillante en el mejor. Pero si metes ideas contaminadas o sucias como "Nobody gives a fuck" el resultado siempre será malo y contaminado, pero puede estar enmascarado por otras ideas que parecen más justificables.

Continuando con el ejemplo de las fotos de Patolandia, escribí un pequeño ensayo hablando de cómo uno debe mantenerse fiel a sí mismo. Después de página y media, me di cuenta que el ensayo se debería titular: "Me caes mal y voy a escribir todas las cosas que haces mal. Ergo, soy mejor que tú". Borré todo y salí a caminar una hora. Me sentí como si me hubiera salvado de que un cohete me explotara en la cara. No quiero volverlo a hacer.

4. El punto bajo

Ella siempre me alabó ser alguien "increíblemente creativo". Lo dijo después de que le diera un poema, después de que escribí mi primer (pésimo) libro de cuentos, después de un recital de piano, después de participar en un concierto con otros 3 coros y después de muchos otros "logros creativos". Bullshit.

Eso no es ser creativo: eso es la suerte de tener una familia que apoyó muchos de esos "hobbies" durante mi infancia, una familia que nunca me juzgó y me impulsó a buscar más que la vida académica que la escuela ofrecía, una serie de maestros que me hicieron crecer en esos "hobbies" y, como efecto secundario, me ayudaron a conocerme mejor a mí mismo. Eso y una completa ignorancia de lo malo que eran el poema y el libro y el recital y todos esos logros.

Eso llevó, años después, a que ahora la veo a ella como alguien completamente aburrida. No sé qué le apasiona. Sé que le gusta leer, pero eso es demasiado genérico; no hay dos lectores iguales. De mis amigos sé quiénes son Potterheads y quiénes son Whovians; sé quiénes le van al América o al Chivas; quiénes corren maratones y quiénes hacen bici de montaña; quiénes son voluntarios en una editorial o en un asilo de perros....

Tal vez en realidad no recuerde todo eso, pero tengo bien en claro que la gran mayoría de mis amigos tiene esos pasatiemos y hobbies y pasiones que los definen mucho más que sus estudios o título universitario. De ella no recuerdo nada. Sé que le apasiona su trabajo, aunque jamás me ha dicho exactamente qué es. Jamás me ha presumido ser fan de una serie de TV, de libros, manga, anime, cómic o novela gráfica. No sé si está obsesionada con algún autor, dibujante, deportista, cantante, músico o periodista. No encuentro en ella ninguna de esas obsesiones sanas que te llevan a crear y a pensar siempre en algo más.

Eso es aburrido: me encanta conocer a personas con ese nivel de obsesión. Me da miedo que sea contagioso y que me quite mis "rarezas" para convertirme en alguien normal. Me da tristeza que al pasar de los años la recuerdo por rasgos relativamente genéricos de su personalidad.

5. La redención

No debería escribir/publicar esto, pero lo escribí y le he dado tantas vueltas que no publicarlo nada más me crearía basura mental y va en contra del punto número 5 de este Manifiesto. Lo publico porque no hacerlo sería una hipocresía, pero moralmente no debería hacerlo. Al menos ya lo admití.
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