lunes, julio 30, 2007

Música, lo bueno y lo malo

Now Playing

Antes que alguien pierda la razón
Y que se apriete algún botón
Que nos destroce el corazón

Antes que las nubes que hay aquí
decidan que hay que partir
porque no pueden ya dormir

Antes que nos abandone el mar
Antes que nos abandone el mar

- Mecano -


Mi madre decía una vez mentras veíamos un dvd del Cirque du Soleil: "Qué malo es ver esto, porque luego uno se acostumbra a Lo bueno y todo lo demás parece menos" Y es que esos tipos tienen un nivel de exigencia que raya en la perfección.

Obviamente, lo dijo en tono sarcástico, pero ayer lo recordé. ¿por qué? Tuve la fortuna de ir a un concierto de Amigos de la Música llamado "Jóvenes valores" que presentaba músicos jóvenes y virtuosos... casi todos. Hubo muchos que tocaron el piano, y como no soy nada en ese instrumento todos se me hicieron increíbles.

La bronca vino con algunos cantantes: un par de sopranos que no sé qué hacían ahí. Se supone que cada profesor presentaba a lo mejor de sus estudiantes, pero estas dos chicas no tenían aún suficiente voz, ni rango ni timbre adecuados para el concierto (digo, una soprano decente debería poder llegar a ese Mi alto sin broncas, y más en un arpegio tan sencillo...) Luego vino un barítono, que es un timbre hermoso, versátil... pero la regó completamente: la obra que cantó fue una atribuida a Palestrina, creo. De cualquier forma de decepcionó, ha sido una de contadísimas vecesque he creído que yo lo puedo hacer mejor que aquel tipo más o menos de mi edad sobre el escenario. Lástima.

Pero luego vino la salvación: después de jóvenes de más de 18 años que no sabían cantar vinieron unos chavos de una academia de cuerdas en el DF dirigida por una señora japonesa. El mayor de esos 8 chavos tendría 9 años, pero su dominio era increíble: primero 3 hermanos interpretando a un trío ( ¬¬') de Mozart, más o menos de 5 minutos, algo que muchos estudiantes de por aquí no pueden todavía. Después un chavito que ya interpretaba como solista una obra de Bach: delicioso, sencillo. Cuando creí que no podía ser mejor vinieron dos hermanos, uno con violín y otro con un Chelo. ¿qué era lo increíble? que interpretaban a la perfección, y más que eso que disfrutaban lo que hacían: les veías las caras y tenían una enorme sonrisa, se veían el uno al otro y continuaban. Y con lo infantil que puede sonar, fue precisamente esa intensidad con la que interpretaban con la que se ganaron a todo el público con "El ropero" y "El ratón vaquero" de Cri-Cri.
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Llegando a mi casa el vecino puso a todo volumen su música de banda. Lo que me dio lástima del tipo no es su música, porque puede gustarle lo que sea. Lo malo es la "cortedad" de cerebro que tiene, que no le permite pensar que hay más gente en este mundo y no debe subirle tanto a su música. Eso es lo que demuestra que es corto de mente, y no su música, pero la bronca viene cuando vemos que a muchos (si no es que a todos) los que les gusta únicamente ese tipo de música, suelen subirle a todo lo que dan sus bocinas; por eso se suele asociar la música de bandas con gente sin educación y/o maleducada. Ahí radica la diferencia, no todos los hombres somos iguales, la gente así, con tan poca mentalidad no podrá aspirar nunca a disfrutar no digamos a un Mozart, a cualquier cosa que implique un mínimo de trabajo en su realización musical (aunque tampoco podrá disfrutar a un Ponce, Gabilondo Soler, Liszt...)

Afortunadamente soy mejor que ese tipo de allá. Me da lástima pensar que nunca podrá alcanzarme, pero no me preocupca.
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