martes, julio 20, 2010

Broken Status Quo

Now Playing

Yo no sé lo que valga mi vida
pero yo te la quiero entregar...

- Plácido Domingo -

Carajo, qué fea se pone la vida cuando decide darte un golpe (y encima, casi siempre son golpes bajos).

Aprendí recientemente sobre ciertas personas que hablan a mis espaldas. Mejor dicho, aprendí sobre cuánto pueden llegar a hablar a tus espaldas. Obviamente, de esas cosas que no quieres saber por lo mal que te hacen sentir. Carajo.

Bueno, en verdad el punto no es que alguien hable mierdas o glorias de tí a tus espaldas (porque, aceptémoslo, eso pasa TODO el tiempo). El problema no es sobre la forma del mensaje, sino por el mensaje en sí (y en mi caso, por las personas que lo retransmiten). No les repetiré toda la historia, mejor se las resumo twitteramente:

Comprobado: todos te pueden traicionar

He intentado hablar con algunos de los responsables, pero no logro hacer llegar mi mensaje (de las desventajas de usar MSN porque nuestros horarios son incompatibles). Yo intento reclamar algo, hacer ver a otras personas que me han lastimado y en lugar de decir algo como "Perdón" se avientan a juzgar mi autoestima. No hay derecho. ¿Por qué pasa eso? O bien esas personas no entienden lo que digo o yo no sé explicarlo.

Carajo.

Sé que tengo muchos errores. Hartos errores en mi cuerpo, mi forma de ser, de pensar y de actuar. Pero, por favor! Es mejor que yo mismo sea el que da esa impresión a los demás. Prefiero conocer a alguien y que ese alguien saque sus conclusiones sobre mí en lugar de que un tercero se las relate. De otra forma: si te hablo de un amigo mío, no te voy a decir cuáles son sus pedos y problemas y defectos (porque, demonios, esos hablarán por sí mismos). Prefiero hablarte de las cosas buenas, las que no son evidentes.

Carajo, carajo.

Posiblemente hubiera sido más feliz sin saber todo eso. I guess that's why they say "Ignorance is bliss". Pero, maldita sea, ya no puedo sacar ese conocimiento de mi cabeza.
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