jueves, agosto 05, 2010

Adiós a los dioses

Now Playing

Cómo dueles en los labios;
cómo duele en todos lados;
cómo duelen sus caricias cuando ya se ha ido.
- Maná -

Algunas ilusiones se acaban, así sin más. Es decir, a lo mejor te sentiste bien chido cuando tomaste alcohol antes de tener 18; yo conocí a un chavo en la prepa (dos años menor que yo) que esperaba con ilusión tener 18 para poder votar; y no es que votar sea una ilusión inútil, sino que se te va la ilusión bien rápido.

Algunas ilusiones tienen mucha más vigencia. Pensar cosas como tener casa propia, viajar por todo el mundo, aprender a cocinar algo nuevo. Ésas son las cosas que no pasan tan rápido.

Pero creo que hay muchas otras ilusiones que pueden ser de corto o de largo plazo, pero uno no lo sabe hasta que acaban (o al ver que ya duraron lo suficiente). No puedes saber de antemano si se acabará la ilusión ni cuándo pasará (y ¡hey! Éso es lo que hace interesante a la vida). Claro, en cuanto se te acaba una ilusión que no esperabas que acabara, te sientes como mierda. A la vuelta de los años será posiblemente uno de esos recuerdos que te hacen sonreír lor lo estúpido que solías ser, o uno de esos que te convierte en Scrooge.

Lo único constante en esta vida es el cambio. Nunca sabes cuándo alguien se irá a otro estado, a otro país o al otro mundo.

Tu ilusión puede durar mucho o poco, y depende de tí hacer salir esos sueños de tu cabeza. Si no, tienden a ser todos de corta vigencia.
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