martes, agosto 31, 2010

Confianza (vivir a medias parte 1)

Now Playing

Pace yourself for me
I said maybe baby please
But I just don't know now
When all I wanna do is try

- The Killers -

Alguien me dijo hace no mucho que la confianza es algo que se tiene que ganar. Algo valioso, que debe darse de a poco y con cuidado. Me dijeron que tomo demasiada confianza con las personas que conozco, que intento agradarle a la gente a mi alrededor y que me sale muy forzado. Que me pongo una máscara, que oculto mi ser para ser aceptado por los demás. Que discrimino a otros porque me creo más sabio o más inteligente o superior, que discrimino porque considero a otros como menos organizados o menos cultos.

Agradezco tu sinceridad. De verdad. Y posiblemente todo eso que viene en el párrafo anterior sea verdad. Sólo soy humano y los errores son parte de mí.

No soy un trotamundos, pero he tenido la oportunidad de conocer distintos tipos de personas dentro de mi propio país. Muchos tipos diferentes de pensar, de gastar y de vivir. Muchos de ellos, con una pobreza material increíble.

He conocido gente con la que hablo durante un rato y después de uno o dos días nuestra relación es suficientemente fuerte como para extender las conversaciones hasta horas, o para pedir favores o para poder trabajar con sustancias peligrosas. Personas que prefieren dar la confianza y esperan lo mejor. Gente que por experiencia o por naturaleza prefiere vivir una vida completa, una vida en la que se debe sufrir y gozar por igual. Gente que vive plenamente porque sabe o intuye que lo malo es tan inevitable como lo bueno y lo acepta felizmente.

El ejemplo más claro me llegó hace unas cuantas semanas. Ella es prácticamente una desconocida. Es decir, conozco a Aurora desde hace casi 10 años, pero a esta otra chica ya le puedo contar tantas cosas que me rondan por la cabeza... cosas que ni siquiera llegan a este pequeño espacio. Pensamientos que considero frágiles y que no quiero que caigan en oídos vacíos.

Hago ciencia, trabajo con la ciencia, con la certeza. No tengo ninguna certeza, ninguna prueba que me asegure que ella no tiene oídos vacíos. Todo lo que le he dicho puede ser mal usado o, peor, ignorado. No sé si sus oídos estarán vacíos, pero confío en que no.

Si en algún momento abusé de tu confianza, lo lamento y te pido una disculpa: soy demasiado bruto, tengo muy poco tacto a veces y se me pasan cosas muy elementales. Pero hay gente que me ha demostrado que la confianza es algo que se debe dar con menos avaricia. No quiero esperar a que otro me dé su confianza; prefiero que nos la demos al mismo tiempo. Te pido una disculpa si he abusado de tu confianza (y de tu tiempo) pero simplemente he encontrado que hay gente valiosa, agradable y muy sabia que ya ha puesto su confianza en mí sólo porque yo puse mi confianza en ellos. Te pido una disculpa, pero no me arrepiento de lo que hice.
Publicar un comentario