domingo, mayo 01, 2011

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Todos dicen que es mentira que te quiero
porque nunca me habían visto enamorado

- Andrea Bocelli -
Admito que mi vida ha dado giros inesperados. Estoy preparándome para una vida que no habría podido imaginar hace un año: estoy preparando mi libro para publicación y venta (por el momento, independiente todavía); estoy ahorrando para mi siguiente gran aventura en Agosto, estoy preparando mi tema de tesis en algo radical, preparando el tema de la siguiente novela...

Éste momento es uno de ésos que mencionaba Steve Jobs en un discurso épico. Entiendo perfectamente cómo es que llegué a donde estoy, pero sólo porque lo veo hacia atrás, porque puedo conectar los puntos después de que están en el papel.

Hace apenas unos meses (la segunda semana de enero, para ser exactos) pensaba que tenía mucho destruido, no sabía por dónde comenzar a reconstruir mi vida. Sin embargo, ése era yo metido en mi problema y la perspectiva en estos casos es crucial, porque nunca entiendes las cosas mientras estás dentro de ellas; es necesario algo de madurez para salir de ahí.

Por otra parte, la vida continúa. Es decir, aún en las peores depresiones que he vivido, el tiempo pasa sin que le importe mi estado de ánimo. No se necesita hacer ningún esfuerzo para que las cosas sigan su curso, el reto es aprender a levantarte una vez que te das cuenta de lo pequeño que es uno en comparación con todo lo demás.

Lo dijo Regina Spektor y yo lo mencioné en su momento: a pesar de todo lo que te duele, muchísimas cosas no cambian (Thought the mountains would crumble // And the rivers would bend // But I thought all wrong and the world did not end) y al 99% de la población no le importa un pepino. ¿Hay algún otro golpe al ego tan fuerte?

Te das cuenta que las cosas siguen su curso normal y después deberías hacer lo mismo. Sólo seguir, aunque sea por inercia. Desde luego, son días, semanas, meses tormentosos, en los que todo es insípido, ¿no es así? En realidad ése es el momento importante: el momento en que tu vida es un lienzo en blanco esperando a ser llenado (porque, a diferencia de lo que muchos creen, la vida no es un solo episodio de décadas; puedes tener muchos, muchos arcos de historia dentro de él)

¿Qué haces entonces? Vivir, simplemente. Vivir no es sinónimo de disfrutar, pero sí de moverse, de nunca estar completamente estático. Vivir debe ser aceptar que uno sufre y uno celebra, pero nunca sólo uno de los dos. Debes vivir, sabiendo que algo vendrá, pero sin que lo busques.

Algo vendrá, pero buscarlo es inútil. Simplemente se le presenta a todos los que se mueven. Es mucho más grande que una revelación religiosa, mucho más sutil. Es algo que sólo puedes entender cuando ya lo aprendiste, cuando ya está en tu vida. ¿No me creen?

Les dejo como ejemplo el mero hecho de enamorarse. ¿Cómo comienzas a enamorarte? ¿En qué momento dejas de definirte como "no enamorado? El camino hacia enamorarse es un perfecto glissando, o como lo dijo antes Micha:

Y alguien puede no ser guapo o guapa, pero tú le ves algo, poco a poco le vas haciendo un zoom y te fijas hasta en un mínimo detalle de sus orejas, pero así te acaba gustando

No sé si siempre vuelves a enamorarte, pero ahora sé que siempre que sigas moviéndote algo pasará. Steve Jobs sabe lo que dice en ese discurso. Todo problema es más fácil de resolver cuando ya está resuelto, y siempre que ves al pasado, todo tiene sentido, puedes entender cómo es que llegaste a donde estás.

La clave es el movimiento, nada más. Sólo puedes unir los puntos después de que han llegado a tu vida. Sólo puedes entender las cosas que pasan hasta después que pasaron. Deja de rechazar todo: el dolor vendrá pasará al mismo tiempo que las oportunidades.
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