jueves, febrero 16, 2012

Más atrás

Now Playing:

¿Qué más si me quemas?
¿Qué mas si me tocas y digo que no?
Ha sido mi promesa no escribirte una canción.

[...]

Quemaste mis palabras,
¿Qué más da si respondo?
Al final vuelve a ser igual.
Tú sentada, yo al volante
y mis sueños más atrás

- Aldo Obregón -- Más atrás -

Prayer is the language

Cuestionar las cosas que te rodean es usualmente algo bueno. Puedes preguntarte por qué crees en lo que crees, por qué haces lo que haces y por qué vives lo que vives. Preguntarte sobre aquellas decisiones que tomas y que dirigen, de alguna forma, tu vida y tu futuro. Preguntarte qué respuestas necesitas en tu vida.

Las preguntas son buenas. Las respuestas, sin embargo, suelen involucrar algo de desastre.

He conocido varias personas que no se cuestionan y han terminado en una vida que no reconocen. No saben por qué trabajan en lo que trabajan, por qué viven donde viven o por qué hacen lo que hacen. Parece que un día despertaron y por arte de magia ya estaban ahí, en esa vida prefabricada. Aparentemente, eso que llaman "los caminos de la vida" es una especie de magia del Destino, un hechizo que siempre lleva a la gente a una situación en la que no se conoce a sí misma, en la que las sorpresas lo toman a uno y no lo dejan salir, en donde la sartén te toma por el mango y el toro te toma por los cuernos.

A veces yo también soy uno de esos. No nos cuestionamos porque es muy difícil encontrar las preguntas correctas y las respuestas suelen implicar un movimiento enorme de nuestra parte. Ese tipo de respuestas requieren un cambio, un movimiento en nuestra vida, cosa que nunca es fácil de hacer. Lo que es peor aún: a veces nos quedamos inmóviles pensando en lo que deberíamos de hacer. nos aterra el cambio y nos atormenta la idea de saber que algo debe cambiar: estamos paralizados y horrorizados.

¿Cómo deberíamos actuar ante estas situaciones? El sentido común me dice que deberíamos ignorar al instinto del status quo y comenzar a preguntarnos qué hacemos de nuestra vida (cosa que no necesariamente tiene que ver con lo que estudiamos o con nuestro trabajo de 40 horas a la semana)

En otras palabras, preguntarte cuál es tu historia.

Ésa pregunta, por muy cliché que pueda sonar, ha sido una base creativa para mí, una forma de impulsarme a buscar algo más. No he llegado muy lejos, pero hasta ahora he podido construir algo que puedo llamar mío y que nadie más podrá replicar. Cuentos, libros, un par de canciones, algo de trabajo extra... No es mucho, pero está ahí.

No es fácil, desde luego pero no tiene por qué serlo.

¿Te has preguntado cuál es tu historia (si es que estás construyendo alguna historia)?  Me gustaría que sí, pero si no, no podré esperarte. La vida es suficientemente larga como para comenzar en cualquier momento, pero suficientemente corta como para no detenerte una vez que has comenzado. Comienza a hacerte las preguntas difíciles y vamos a buscar la respuesta. Ése camino nunca te hace perder.

Foto: Leland Francisco, usada bajo una licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)
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