martes, febrero 06, 2007

Las horas del día

Now Playing

(Instrumental) The Kiss
-Alan Menken-


0600: Las seis es la hora de levantarse, de comenzar el día. Es bueno comenzar en silencio. Es bueno comenzar solo. Desayunar caminar un rato por la calle todavía oscura para dirigirse a la cárcel diaria.

0700: Las siete es la hora de trabajar. La hora triste de comenzar lo que quieres hacer, la hora de recordar que tienes un cerebro que no deja de pensar y que ya está dándole duro de nuevo.

0800: Las ocho, hora de pensar. Es muy temprano para largarse, y no queda más que seguir la corriente. Es la hora de las ideas que nacen. Las ideas que quieren salir, que incuban proyectos.

0900: Las nueve, las tres veces tres. La hora de las caricaturas con cereal, la hora de ver a los otros que, gracias, tienen suerte de salvarse de despertar hasa más tarde. La hora de ver a los que, lástima, ya comenzaron por uno.

1000: Las diez es la hora de retomar, de redesayunar, de tomarte cinco minutos de asueto. Vuelve a comer, vuelve a vivir. Te das permiso de ver, decir, tomar por tu cuenta.

1100: Las once es la hora de la diversión, del juego. De burlarse no sé de qué, pero de reírse simplemente. Simplemente.

1200: Las doce, la hora del Cenit, de la piel quemada y los ánimos perturbados. La peor hora del peatón, la mejor hora de aquel que hizo caso y que ahora buena sombra le cobija.

1300: La una es la hora de terminar el trabajo hecho. Guarda los cambios y déjalos, de ahí no se moverán. Falta poco para el sueño.

1400: Las dos. La hora de salir, la hora de regresar a casa, la hora de reunirse a la mesa, la hora de compartir con quien quieras, incluso con nadie. La hora de ser tú mismo sin miedo a que te juzgues.

1500: Las tres es la hora de la siesta, el ojo del huracán. Todos duermen la siesta, todos hablan quedito, ésos dos de allá hablan en silencio.

1600: Las cuatro es la hora de la decisión. De darte cuenta de lo que hay por delante todavía y de querer hacerlo. Carajo, de todas formas ya comenzaste.

1700: Las cinco. La hora del cansancio, del tedio, de no saber qué hacer. La hora de recordar ¿Qué quiero hacer? y de buscar sencillamente algo sin saber en dónde ni por qué.

1800: Las seis. La hora del gusto, de hacer, de crear, de descubrir, de tenerte, de platicar. El medio tiempo que te cultiva de alguna u otra forma, buena o mala.

1900: Las siete es la hora de ver el atardecer o de que el sol impacte duro contra la ventana. No puedes ver al oeste por más romántico o pesado que quieras. Te quemas los ojos y prefieres voltear.

2000: La hora del viento, de la lluvia, de abrigarse. La hora de estar en casa, de refugiarse para siempre hasta mañana de todos los demás.

2100: Las nueve es la última comida. Preguntas cómo fue el día en la escuela, la oficina, el trabajo. Las nueve es ver películas, es llenar antojos, es tomar café.

2200: Las diez es recontar lo que fue y sobre todo lo que ya no será. Es que el mundo apenas va, persona a persona, durmiendo, durmiendo.

2300: Las once es la hora de comenzar eso que llaman velada. Son esos que no les alcanzó el tiempo para decir, para verse. Para esos que aún no están dispuestos a entregarse a la soledad.

0000: Las doce es oficialmente otro día. Las doce es comenzar ciclos y promesas. Es separar la noche una de la noche otra, es decir que son dos pero siguen siendo una.

0100: La una es la hora más temida de quedarte contigo mismo. Tú eres compañía y multitud. Cuántas cosas que no quieres, pero debes oír.

0200: Las dos es la hora de la espera, de querer quedarse despierto, de desafiar ese sueño reparador, de retar al cansancio y decirle "yo puedo"

0300: Las tres es la hora sola. Siempre, gracias, sola.

0400: Las cuatro, la desesperación, el sentir que la noche es eterna, de acobardarse y regresar enojado la promesa hecha.

0500: Las cinco. La vida a las cinco, cuando nadie lo cree posible, todos van despertando. Lento pero seguro, se arrastra y se estira. Entonces amanece.
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